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martes, 6 de octubre de 2015

La casa donde Cervantes habló con sus personajes

Fue una sorpresa visitar en Esquivas la Casa Museo de Cervantes, que no es otra cosa que una casona de labradores acomodados del siglo XVI en donde residieron Cervantes y su mujer, Catalina de Palacios. 

La casa mantiene algunos elementos originales y se han incluido documentos históricos vinculados a Don Quijote y su autor, útiles del hogar y aperos de labranza. Su visita será disfrutada tanto por los amantes de la literatura como por los curiosos interesados en las formas de vida del pasado.





La visita se realiza con una guía que explica al detalle cada ambiente de la villa, que incluye bodega, cueva, patios, cocina y otras estancias de  la construcción que en 1971 fue declarada Monumento Histórico-Artístico y que en 1994 se abrió al público como Casa Museo de Cervantes.




Durante su estancia en esta villa, Cervantes comienza a fraguar el núcleo del "El Quijote", ya que aquí se conoce a algunos personajes que luego le servirían para escribir su obra universal.
Vale la pena comentar que el museo es propiedad del humilde Ayuntamiento de Esquivias por lo que su visita y divulgación contribuye a su mantenimiento.


 


HORARIO CASA-MUSEO DE CERVANTES:
Martes a Viernes: 9:30 a 13:30 horas y de 16:00 a 18:00 horas.
Sábados, domingos y festivos: 10:30 a 14:00 horas.
Durante los meses de julio y agosto el horario será: 9:00 a 14:00 horas. Por la tarde permanecerá cerrado.

Tarifa general: 3 €.

@gustavojaviervazquezalvarez

viernes, 6 de diciembre de 2013

¿Quién cocina en Argentina?

Fábricas de pastas, panaderías y pescaderías. Todos venden comida hecha. ¿Argentina está perdiendo su “rico” patrimonio gastronómico?
[Img #3324]Las puertas de las neveras llenas de imanes de los “delivery” ya no me sorprendieron la última vez que visité a mi familia en Argentina. Inclusive, percibí una disminución de las franquicias de  “telepollo” y “telempanadas”.  

Pero lo que casi me cuesta un disgusto fue que comprar levadura se convirtió en un vía crucis para mi mujer por el barrio de Flores. La respuesta de los vendedores fue siempre la misma: “no tenemos porque ya nadie pide”. Otro dependiente intentó ayudar ofreciéndole la masa de la empanada ya preparada. 

San José, la clásica fábrica de pastas del barrio se ha convertido en una cadena de comida hecha, que además vende pastas y productos de panadería. El “chino” del barrio no vende ropa ni todo a un euro. Puso un local de comida hecha que vende por kilo.  La verdulería ofrece laensalada preparada, con las patatas cocidas y todo, al igual que hace el supermercado. Otro ejemplo: la pescadería de la esquina de Ramón Falcón y Bonorino tiene más gente atendiendo a los clientes que van a comprar pescado y calamares fritos que los que se dedican a vender a esas tres abuelas que todavía no se rinden y siguen pasando un rato en la cocina.

Creo que ahí está la cuestión. Se nos han muerto las abuelas tanas, gallegas o argentinas que encontraban en la cocina un espacio propio, donde eran las reinas y donde sentían una conexión con sus antepasados y sus raíces. Esperemos que esté exagerando y que además del asado de los domingos las jóvenes familias dediquen un poco de su tiempo a la cocina, porque de no ser así, Argentina estaría perdiendo un “rico” patrimonio cultural.