miércoles, 23 de julio de 2014

Rodrigo Soler: Fusión que se hace querer

El músico argentino Rodrigo Soler vivió varios años en España. Diletancia, su álbum debut, presenta sonidos de ambos lados del Atlántico y se puede descargar gratuitamente de internet.



Diletancia, al igual que su creador, se hace querer. El disco debut del tecladista y compositor Rodrigo Soler contiene diez temas y apuesta por la variedad e hibridación de géneros, pese a lo cual mantiene la coherencia compositiva. Incluso, algunas canciones, como “Cuando te vas”, sorprenden con sus variaciones de ritmo.

Sus canciones hacen muchos guiños a los argentinos residentes en España. Solo un ejemplo: tras escucharlo ya nadie podrá pasar el día en Ikea sin sentirse un “boludo”. Sus años en España han dejado huella tanto en las letras como en las melodías del joven músico argentino.

En su etapa española, Rodrigo armó y desarmó bandas, hizo sus pinitos como actor y absorbió todo lo que quiso de La Cabra Mecánica, Los Delinqüentes, Muchachito Bombo Infierno y Fito & Fitipaldis.

Ahora, otra vez en Buenos Aires, está fascinado con la música de La Guardia Hereje, grupo que dejó para la historia dos discos antes de que muriera su líder en 2009.


Hincha de San Lorenzo, Rodrigo, nació y se crió entre Floresta y Mataderos, hijo del ex futbolista y actualmente director técnico Luis Soler, y de la mujer que lo acompañó a su primer gran concierto, y que, con toda seguridad, lo marcó para el resto de su vida.




Rodrigo respondió unas preguntas a Zona25.



¿Cómo definirías tu disco?

Diletancia es un disco en el que se narran historias reales sobre gente real, con una manera sarcástica de ver el mundo y con un pesimismo optimista. Se cantan dolores y alegrías. Es un disco con letras trabajadas porque las cosas que cuento son importantes para mí y no quiero decirlas de cualquier manera.


¿Por qué decidiste "regalar" tus canciones?

 El disco cumple un año en diciembre, me pareció un buen momento para liberarlo porque lo que quiero es que la gente conozca mi música, que escuchen mis historias. No grabé el disco pensando en ganar dinero con él, sino porque necesitaba plasmar mis historias, decir lo que tenía que decir y armarme una carrera a mi gusto.


¿Consideras que tu música es argentina con influencias españolas, al revés? 

Creo que Argentina y España están tan unidas desde hace tantos años que la música de ambos países siempre se nutre con la del otro, se fusionan, se retroalimentan. Igualmente noto en mi forma de componer la influencia del sitio donde esté viviendo en ese momento y donde haya transcurrido la historia.


¿Cómo encontraste a Buenos Aires? 


Muy viva, muy cultural. Buenos Aires siempre mantiene ese aire efervescente que nunca decepciona. De todos modos no deja de generarme un amor-odio constante. Es como una novia problemática de la que estoy muy enamorado, pude dejarla durante unos años, pero ahora volví. Será eso de que siempre se vuelve al primer amor.


¿Cuándo te veremos por España?


En 2014 estaré por allí haciendo una pequeña gira por Madrid, Barcelona, Murcia, y algún otro sitio más que se está cerrando. De todos modos, sé que seguiré volviendo a España por el resto de mi vida.


 Y no te olvides que puedes bajarte el disco GRATIS en http://rodrigosoler.bandcamp.com/


sábado, 21 de junio de 2014

‘Mi guerra de España’: Una militante argentina en la Guerra Civil Española

La extraordinaria vida de Mika Etchebehere, una militante argentina que luchó por la causa republicana en la Guerra Civil Española, quedó registrada en un libro que vuelve a editarse.

‘Mi guerra de España’ narra, en primera persona, la experiencia bélica de una argentina en los sucesos que marcaron la historia española del siglo XX.

En el libro, editado por primera vez en 1976 y publicado ahora por Eudeba, Mika describe con precisión y lucidez los episodios previos a la guerra, el clima de la época, la tensión social, la amenaza militar y la organización de la resistencia, donde ella y su marido, Hipólito, conformaron una columna de soldados pertenecientes al Bando republicano.

“Madrid. Julio de 1936. La huelga de la construcción no lleva miras de arreglo. En Cuatro Caminos y en Chamberí, en Barrios Bajos y en Las Ventas el hambre ronda los hogares de los huelguistas. Menudean los choques en las obras. Todas las noches hay petardos y tiros. La reacción quiere quebrar la huelga a toda costa”, relata Mika en el comienzo del libro.   

Y enseguida gráfica la situación: “Los señoritos de Falange ensayan la puntería de sus pistolas ametralladoras. Tiran desde sus coches sobre las ventanas de los sindicatos. Las calles de Madrid se llenan de rumores. Se habla del descontento de los militares. Hay traslados de altos jefes del Ejército”.

Más adelante, es contundente: “Hay olor a pólvora en las calles madrileñas. Todos sabemos que las derechas están tramando algo muy grave. El Gobierno es el único que parece ignorarlo. El pueblo vigila”.

Mika Etchebéhère (Moisés Ville, provincia de Santa Fe, 14 de marzo de 1902 - París, 7 de julio de 1992), nacida como Micaela Feldman, fue una militante argentina que llegó a ser capitana de una milicia del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) en la Guerra Civil Española (1936-1939).

Nació en el seno de una familia judía escapada de los progroms de la época zarista en Rusia; estudió Odontología en Buenos Aires y en los años universitarios militó en diversos grupos anarquistas, comunistas y socialistas: en ese contexto conoció a Hipólito Etchebéhère, un joven estudiante de Ingeniería, de origen francés que fue su compañero de vida y militancia.

Ambos fueron testigos de la Semana Trágica -ocurrida entre el 7 y el 14 de enero de 1919-, luego marcharon juntos a la Patagonia y después iniciaron su viaje europeo: Berlín, donde escaparon del nazismo; París, donde fortalecieron su militancia, y Madrid, donde Hipólito murió defendiendo las ideas republicanas.

Una vez terminada la Guerra Civil Española, Mika logró escapar a París, donde continuó su actividad política, se relacionó con los intelectuales de la época y entre las amistades que mantuvo, se destaca la de un joven escritor llamado Julio Cortázar, a quien ayudó ofreciéndole trabajos de traducción.

Casi cuarenta años después de la guerra, Mika tradujo su experiencia en “Mi guerra de España”, libro que se publica por primera vez en París, en 1976 pero antes le envía el manuscrito a un ya consagrado Cortázar, quien, al no encontrar a la autora en su casa para hacerle una devolución, le escribe una emotiva carta, reproducida en esta nueva edición.

Cortázar define al manuscrito como “bello, necesario y eficaz, porque testimonia de algo que va más allá de la guerra de España y que toca de lleno los problemas de nuestro tiempo, su incesante desgarramiento y su invencible esperanza. Todo esto te lo hubiera dicho mejor de viva voz, y te lo diré cuando nos veamos a mi vuelta”.

“Quisiera saber si tenés posibilidades de publicarlo; los editores, imbéciles de nacimiento, suelen retroceder ante libros así, pero si yo puedo serte útil en algo concreto, no vaciles en decírmelo”, escribe Cortázar.

Los impresionantes acontecimientos narrados en el libro fueron, además, llevados al cine por los cineastas Fito Pochat y Javier Olivera bajo el título “Mika, mi guerra de España”, un celebrado documental realizado por Motoneta Cine, una productora que, junto a la editorial independiente Milena Caserola, fue la responsable de la primera edición del libro en la Argentina.


martes, 11 de marzo de 2014

Comunicación y Salud


Durante 3 días de febrero participé del IX Curso de Comunicación y Salud organizado por la Cátedra Extraordinaria de Comunicación y Salud UCM AbbVie. Para saber de lo que se habló se puede acceder a la web de los organizadores. Aquí contaré lo que no se dijo.

Como siempre sucede en este tipo de eventos, el tiempo programado no alcanza para que los numerosos invitados puedan exponer sus ideas y que luego se produzca un rico debate con las preguntas de público. Por eso, traslado mis preguntas en forma de reflexiones a esta publicación.

Miguel Ángel García, Director Corporativo del Grupo Hospitalario Quirón: ‘Comunicación organizacional en tiempos de crisis’. Se limitó a decir que la crisis económica obliga a los comunicadores a ser más creativos y más eficaces. Se “olvidó” decir cómo el sector privado de la sanidad enfrenta las “mareas” contra la privatización de los hospitales públicos. Si antes, su empresa se encuadraba en los servicios extras que podía permitirse la gran mayoría de la población, ahora se percibe como un sector que se aprovecha de los recortes para crecer. ¡Y a expensas de un servicio público! ¿Cómo enfrenta la empresa esta nueva realidad sectorial?

La primera mesa de la tarde, ‘Comunicación de ONG/ONL en el ámbito de la salud’,  estuvo dedicada a las campañas de prevención del consumo de drogas. Fue  curioso observar que mientras Beatriz Pestaña, Subdirectora de Comunicación de la FAD, explicaba las recomendaciones a los medios para que no banalicen el consumo y que eviten el uso de palabras del mundo de la droga, los otros ponentes no pudieron escapar al dominio actual del mencionado vocabulario. El periodista (ex Telemadrid) Alipio Gutiérrez mostró un clip de una película para mostrar los beneficio de la sinergia entre las diferentes instituciones, el diálogo incluía repetidamente el verbo alucinar.  Por su parte, Francisco José Lobo, Presidente de ADES (Asociación de Técnicos para el desarrollo de Programas Sociales) dijo que los resultados positivos de los programas le producían un “chute de adrenalina” para seguir trabajando. Después de esto y de ver casi cualquier serie de televisión no me  cabe duda: el consumo de drogas ha vencido en el terreno cultural y comunicativo.




En la última mesa del día, Mar Lázaro, Directora de Comunicación de GEPAC, con mucha humildad repasó algunas de las cuestiones que tenía en cuenta en su trabajo y que no había aprendido en la facultad. Por ejemplo, la importancia de buscar algún “gancho” en la redacción de las convocatorias (que suele enviar 3 días antes del acto), la preparación de la sala, el seguimiento de los medios invitados (los llama para recordarles el evento). Y algo que suela no tenerse en cuenta: preparación de los que hablarán en la convocatoria y asignación diferenciada de mensajes clave para no repetirse y para que todos tengan algo interesante que decir.

viernes, 6 de diciembre de 2013

¿Quién cocina en Argentina?

Fábricas de pastas, panaderías y pescaderías. Todos venden comida hecha. ¿Argentina está perdiendo su “rico” patrimonio gastronómico?
[Img #3324]Las puertas de las neveras llenas de imanes de los “delivery” ya no me sorprendieron la última vez que visité a mi familia en Argentina. Inclusive, percibí una disminución de las franquicias de  “telepollo” y “telempanadas”.  

Pero lo que casi me cuesta un disgusto fue que comprar levadura se convirtió en un vía crucis para mi mujer por el barrio de Flores. La respuesta de los vendedores fue siempre la misma: “no tenemos porque ya nadie pide”. Otro dependiente intentó ayudar ofreciéndole la masa de la empanada ya preparada. 

San José, la clásica fábrica de pastas del barrio se ha convertido en una cadena de comida hecha, que además vende pastas y productos de panadería. El “chino” del barrio no vende ropa ni todo a un euro. Puso un local de comida hecha que vende por kilo.  La verdulería ofrece laensalada preparada, con las patatas cocidas y todo, al igual que hace el supermercado. Otro ejemplo: la pescadería de la esquina de Ramón Falcón y Bonorino tiene más gente atendiendo a los clientes que van a comprar pescado y calamares fritos que los que se dedican a vender a esas tres abuelas que todavía no se rinden y siguen pasando un rato en la cocina.

Creo que ahí está la cuestión. Se nos han muerto las abuelas tanas, gallegas o argentinas que encontraban en la cocina un espacio propio, donde eran las reinas y donde sentían una conexión con sus antepasados y sus raíces. Esperemos que esté exagerando y que además del asado de los domingos las jóvenes familias dediquen un poco de su tiempo a la cocina, porque de no ser así, Argentina estaría perdiendo un “rico” patrimonio cultural.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Palacios-museo de Madrid


Si se tienen en las sensaciones que producen las visitas a sus casas se podría concluir que Sorolla fue un gran artista, Galiano fue un gran coleccionista y el marqués de Cerralbo era un comprador compulsivo con no muy buen gusto. 
Sin embargo, el ambiente sobrecargado del palacio del marqués es el que más sorprende y su visita es altamente recomendable. La posibilidad de hacer fotografías sin flash se agradece ya que son muchos los rincones y los objetos que dan juego. Destacan el salón de baile, la escalera y el imponente mobiliario. 

Por su parte la casa de Joaquín Sorolla es un lugar íntimo, envidiable, pensado por el pintor como su espacio propio y mantiene su espíritu y su sensibilidad artística en cada espacio. Con solo disfrutar de sus jardines, la visita ya vale la pena. Para los amantes de la pintura, y en especial para los admiradores del artista valenciano, es una cita ineludible y repetible. Se llevarán recuerdos y fotografías de alto valor sentimental.


La vivienda de José Lázaro Galdiano por su parte, se ha transformado en un clásico museo de vitrinas poco iluminadas y espacios acondicionados para la exposición de numerosos objetos. Muchos son valiosos y preciosos pero la experiencia para el visitante, y la prohibición de sacar fotos ayuda a ello, resulta poco emocionante. Los argentinos identificarán una pequeña figura entre los miles de objetos expuestos: la imagen de Bernardino Rivadavia, el de los cuadernos.
@gustavojaviervazquezalvarez

domingo, 15 de julio de 2012

El legado de los negros en la cultura argentina


La historia oficial de Argentina reduce la presencia de los negros a simples vendedores de mazamorra en los días de la Revolución de Mayo, allá por 1810.
Nada se dice de la vida y las costumbres del grupo que representaba entre el 30% y 50% de la población. Sin embargo, a partir de la crisis económica y social que azotó al país a finales de 2001, la sociedad argentina ha comenzado a buscar sus raíces, a mirar a atrás, a valorar lo propio. Este movimiento de autoconocimiento no pudo pasar por alto la influencia en la cultura argentina que han desempeñado los africanos y sus descendientes.
Tal vez no tan evidente como en Brasil o Cuba, pero nuestros antepasados africanos han dejado su huella en muchos ámbitos de la cultura, por ejemplo en la música. Si los ritmos africanos, como el candombe, casi desaparecieron, sus influencias han modelado un ritmo tan argentino como el tango. El negro aportó el ritmo de sus  tambores y la coreografía de la pareja separada a músicas y bailes,  que luego evolucionarían hasta el tango tal como hoy lo conocemos. Inclusive etimológicamente, muchos consideran el origen africano de la palabra tango como el más probable.
Siguiendo con las palabras, las lenguas africanas han aportado mucho al vocabulario habitual de los argentinos. Candombe, matungo, dengue, mucama y quilombo son algunos ejemplos. En otros aspectos de la cultura popular como la culinaria, se puede destacar la aportación de las achuras, el mondongo, la mazamorra y el locro.
La presencia de afrodescendientes en la vida política y cultural también se mantuvo escondida. Parece probado que el primer presidente del país, Bernardino Rivadavia, era mulato. Lo más llamativo es descubrir que la abuela del prócer europeísta y racista Domingo F. Sarmiento era negra. Observando los rasgos faciales del ex presidente su origen parece evidente pero nunca se había mencionado.
 
Manteniendo los orígenes
Las asociaciones de caboverdianos, que representan a una colectividad que supera las 10.000 personas, siempre han sido las más activas a la hora de intentar mantener su identidad. Últimamente han aparecido otros grupos, tal como la Asociación Misibamba, que contribuyen a la difusión de la cultura con raíces africanas y al conocimiento del papel de los negros en la historia y la sociedad argentina. Desde hace una década se publica la revista Quilombo que difunde el arte y la cultura afro desde Argentina.


En los últimas décadas la influencia africana ha venido a través de otros lugares de América. El reggae, la capoeira, el candombe, y otras expresiones culturales  se han hecho populares en el país sudamericano y han colaborado a redescubrir las raíces afro de la propia cultura argentina.

domingo, 8 de julio de 2012

¿Qué fue de los negros de Argentina?


La población de origen africano en Argentina, descendiente de los esclavos de la época de la colonia, es a primera vista inexistente. Los pocos afroargentinos que se reconocen como tales son descendientes de inmigrantes caboverdianos que llegaron al país durante la primera mitad del siglo XX. En los últimos años, inmigrantes brasileños, dominicanos y africanos han hecho que ver personas negras por las calles ya no sea motivo de curiosidad.

Hay muchos factores de determinaron la desaparición de una población afrodescendiente que en la época de la independencia alcanzaba un tercio de la población en Buenos Aires y que superaba la mitad de los habitantes en algunas provincias del noroeste.

El primer factor que incidió en el declive fue la muerte en la guerra. Parece ser que durante la Guerra de Independencia fue muy importante el número de soldados negros: de los 2500 soldados negros que iniciaron el cruce de Los Andes regresaron con vida sólo 143. Las familias acomodadas enviaban a “sus negros” a defender a la patria, en lugar de exponer la vida de sus hijos. Hay que tener en cuenta que aunque la esclavitud fue abolida oficialmente en 1813, en la práctica las relaciones esclavistas tardaron décadas en extinguirse. Se puede añadir que la incorporación al ejército era una forma de escapar de las miserables condiciones de vida para muchos negros. Este factor es fundamental y muy pocas veces considerado porque la pobreza se tradujo en una alta mortalidad y en una muy baja natalidad. Según los nuevos estudios, durante décadas la fecundidad de las negras en Argentina fue bajísima, hecho raro entre los humildes. Esto lo explican argumentando que las mujeres negras no querían traer hijos al mundo en la penosa situación en que se encontraban.

Otra guerra y más muertes: la contienda que más vidas afroargentinas se cobró fue la fratricida guerra con el Paraguay (1865-1870). El ejército argentino en el frente estaba compuesto por batallones de negros que fueron diezmados durante la lucha.
l año de terminar la guerra, una gran epidemia de fiebre amarilla traída por los soldados que regresaban del Paraguay  se cebó con los más pobres de Buenos Aires, es decir, con los afrodescendientes. Anteriores epidemias de cólera y fiebre amarilla ya habían causado miles de muertes. Poco después, era común ver a los antiguos combatientes mutilados pidiendo limosna, mientras sus mujeres eran vendedoras ambulantes o lavanderas.
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Otro hecho clave fue la gran ola inmigratoria europea que recibió Buenos Aires a finales del siglo XIX y principios del XX. Los nuevos habitantes explicarían el declive de la población negra en la ciudad. Primero, porque estadísticamente se veía reducida y segundo, porque los inmigrantes, también pobres y sin los prejuicios raciales de los nativos, no tuvieron problema en formar familia con afrodescendientes. 
  
Todos estos hechos produjeron una reducción absoluta y relativa de los afroargentinos en la población y al mismo tiempo que los rasgos se fueran perdiendo debido a la gran mezcla entre inmigrantes y nativos. Igualmente, se calcula que hay cerca de dos millones de argentinos descendientes de africanos, aunque pocos de ellos son reconocidos o se reconocen como tales. 


Mientras que en muchos países de América los negros fueron obligados a ocupar el nivel inferior en la  escala social, en Argentina a mediados del siglo XX, los mestizos pobres que emigraron del interior del país a Buenos Aires conformaron esas capas populares. Desde entonces, el hecho de que no haya negros no es suficiente para que no existan los insultos racistas relacionados con los negros. Llamativamente los destinatarios de esos insultos, muy habituales en el ambiente futbolístico, son los mestizos. Por eso ser llamado de “negro” en Argentina generalmente implica una descalificación por tener rasgos indígenas y orígenes sociales humildes.